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La productividad en España enfrenta un desafío crítico para los próximos años, con previsiones que alertan sobre un descenso en 2026. Este fenómeno preocupa a expertos y empresas ante el impacto en la competitividad nacional.
Las principales causas están vinculadas a la escasa inversión en innovación y a las rigideces del mercado laboral, que limitan la capacidad del país para adaptarse y crecer eficientemente.
Este artículo analiza el contexto actual, las razones detrás de esta caída y las posibles soluciones para revertir la tendencia, destacando el papel de la tecnología y las reformas estructurales.
Contexto y datos sobre la productividad en España
España mostró un crecimiento notable en la productividad total de los factores desde 2020, con un ritmo anual del 1,4%, el mayor en 30 años.
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En 2025 y 2026, la productividad por ocupado se proyecta con caídas del 0,3 % y 0,2 %, quedando un 3,6 % por debajo de 2019.
Aunque se crearon más de 2,4 millones de empleos desde 2020, la productividad por hora trabajada sigue en descenso, reflejando un crecimiento extensivo.
Evolución de la productividad desde 2019 hasta 2026
Antes de la pandemia, la productividad estaba estancada o caída, pero después repuntó debido a mejoras en capital y digitalización.
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La productividad laboral muestra rigideces y caerá en 2025-2026 a pesar del crecimiento económico y la generación de empleo.
Se prevé un crecimiento del PIB del 2,9 % en 2025, pero la productividad no acompaña esta tendencia positiva.
Comparación de la productividad española con la media europea
España crece en productividad total al 1,4 % anual desde 2020, mientras la eurozona muestra estancamiento o retroceso.
Sin embargo, España sigue rezagada en productividad laboral e ingreso per cápita respecto a la media europea.
Aunque crea más empleo que Europa, la eficiencia productiva española es inferior, afectada por ineficiencias estructurales.
Causas principales de la caída de la productividad
La caída de la productividad en España se debe a problemas estructurales que frenan la innovación y la eficiencia en el uso de recursos.
La rigidez laboral y la baja inversión en sectores clave limitan el potencial de crecimiento productivo, afectando la competitividad.
Además, la falta de adaptación a nuevas tecnologías y modelos digitales ralentiza la modernización del tejido empresarial español.
Baja inversión en I+D+i y tecnología frente a inmobiliario
España invierte menos en investigación, desarrollo e innovación que otros países europeos, afectando su avance tecnológico.
El capital se dirige preferentemente al sector inmobiliario, donde la rentabilidad percibida es mayor pese a menor impacto en productividad.
Esta descompensación limita la transformación digital y reduce la capacidad de generar productos y servicios de alto valor añadido.
Ineficiencias del mercado laboral: rigidez y escasez de talento digital
El mercado laboral presenta rigideces que dificultan la contratación flexible y la movilidad, limitando la adaptación empresarial.
Además, existe un déficit significativo de profesionales con habilidades digitales, clave para impulsar la productividad en la era digital.
La combinación de regulación estricta y falta de talento reduce la competitividad y frena la incorporación de innovaciones tecnológicas.
Perspectivas y soluciones para mejorar la productividad
Para revertir la caída de productividad, España debe impulsar la innovación y adaptar su estructura productiva mediante políticas eficaces.
La modernización tecnológica y la formación avanzada son claves para mejorar la eficiencia y el crecimiento sostenible del país.
Asimismo, es fundamental flexibilizar el mercado laboral para favorecer la movilidad y el aprovechamiento óptimo del talento disponible.
Impacto positivo esperado de la digitalización e inteligencia artificial
La digitalización y la IA prometen aumentar la productividad al optimizar procesos, reducir costes y ampliar capacidades empresariales.
Su adopción masiva puede transformar sectores tradicionales, generando productos y servicios de mayor valor añadido.
Sin embargo, este avance requiere inversión continua y un entorno favorable para la innovación tecnológica y el desarrollo digital.
Reformas necesarias en inversión, mercado laboral y costes empresariales
Es urgente redirigir fondos hacia I+D+i, fomentando la competitividad y el desarrollo tecnológico en sectores estratégicos.
Las reformas laborales deben flexibilizar la contratación y mejorar la capacitación digital para cubrir la demanda de talento.
Además, reducir los costes empresariales y simplificar trámites fomentará la inversión y la expansión productiva en España.
Conclusión y llamada a la acción
España enfrenta un desafío decisivo para detener la caída de productividad prevista para 2026 si no ajusta sus políticas económicas y laborales.
Es vital adoptar un enfoque integral que combine innovación tecnológica, formación continua y reformas estructurales para asegurar el crecimiento.
Solo mediante decisiones urgentes se podrá revertir la tendencia negativa y posicionar a España como un referente en competitividad.
Urgencia de implementar políticas para potenciar IA y formación
La implementación de políticas que impulsen la inteligencia artificial es crucial para modernizar procesos y aumentar la productividad empresarial.
Asimismo, la formación avanzada en habilidades digitales es indispensable para preparar a la fuerza laboral para los retos del futuro.
Estas acciones permitirán un cambio estructural que facilite la adaptación al nuevo entorno tecnológico y mejore la competitividad.
Rol clave de empresas y gobierno para revertir la tendencia
El sector empresarial debe liderar la incorporación de tecnología innovadora y adoptar modelos productivos más flexibles y eficientes.
El gobierno, por su parte, debe crear un marco normativo que incentive la inversión en innovación y simplifique la gestión empresarial.
La colaboración público-privada es esencial para crear un ecosistema sostenible que fomente el talento y la productividad en España.