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Diagnóstico del estado actual de la productividad en España
La productividad en España presenta un crecimiento moderado y una reciente desaceleración en 2025, con variaciones sectoriales y una brecha persistente frente a Europa.
Aunque el PIB crece cerca del 3% y el empleo se mantiene sólido, la productividad por hora trabajada aumenta solo ligeramente, resaltando la necesidad de mejorar eficiencia y tecnología.
El crecimiento económico depende principalmente del empleo y la inversión, mientras que la eficiencia productiva avanza lentamente, evidenciando limitaciones estructurales en el país.
Crecimiento moderado y desaceleración reciente
En el tercer trimestre de 2025, la productividad total de los factores (PTF) creció un 0,8%, reflejando una desaceleración significativa comparada con años anteriores.
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La productividad por hora trabajada disminuyó ligeramente de 104,34 a 103,91 puntos en el mismo periodo, marcando una moderación en la mejora del desempeño económico.
Variaciones sectoriales y brechas frente a Europa
Servicios como comercio, transporte y hostelería mostraron mejoras sustanciales, mientras que agricultura y construcción tuvieron retrocesos o aumentos moderados en productividad.
Aunque España crece más que la media europea, su productividad total y eficiencia siguen siendo inferiores, destacando la necesidad de cerrar estas brechas estructurales.
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Dependencia del empleo y la inversión más que de eficiencia
El crecimiento económico se explica mayormente por la creación de empleo y el aumento en inversión, más que por mejoras en la eficiencia o innovación productiva.
La productividad por hora trabajada aumenta a un ritmo bajo y la inversión en capital tecnológico y humano sigue siendo insuficiente para impulsar un crecimiento sostenible.
Factores estructurales limitantes de la productividad en España
La productividad en España se ve limitada por factores estructurales que incluyen baja inversión en innovación y un modelo económico poco eficiente.
Rigideces en mercados y un mercado laboral tensionado afectan negativamente la competitividad y la capacidad de crecimiento sostenible.
La infrautilización del capital inmobiliario y la escasa rotación empresarial también contribuyen al bajo rendimiento productivo del país.
Baja inversión en innovación, tecnología y formación
España invierte solo el 1,4 % del PIB en I+D, frente al 2,1 % de la media europea, lo que frena el desarrollo tecnológico y la innovación.
Además, la insuficiente formación y actualización de competencias laborales limita la mejora continua de la productividad.
Rigideces del mercado y modelo económico poco eficiente
El mercado laboral es poco flexible, con altos costes y falta de reformas que dificultan la adaptación y competitividad empresarial.
Sumado a ello, el modelo económico se basa en consumo y empleo intensivo, con baja inversión en sectores de alta productividad.
Infrautilización del capital inmobiliario y escasa rotación empresarial
La sobreconstrucción y especulación han generado un elevado stock de inmuebles infrautilizados que no aportan valor productivo.
La escasa rotación empresarial limita la reutilización eficiente de recursos, afectando la dinámica económica y la inversión.
Mercado laboral tensionado con baja eficiencia y competitividad
Existe un desajuste entre oferta y demanda de trabajo, con vacantes sin cubrir y desempleados que no encajan en esas posiciones.
Además, el alto absentismo y la rotación aumentan los costos, mientras el envejecimiento y bajo relevo generacional agravan la falta de talento.
Estrategias para transformar el crecimiento del empleo en mayor valor añadido
Para aumentar el valor añadido del empleo en España, es fundamental impulsar sectores con alta productividad, fortalecer la formación y fomentar la innovación.
El crecimiento debe orientarse a puestos cualificados que promuevan la sostenibilidad económica y social, priorizando estrategias integrales y políticas públicas.
La clave está en alinear el empleo con actividades de mayor valor, apoyando la adaptación tecnológica y el desarrollo de competencias.
Impulso a sectores y empleos de alto valor añadido
Sectores como tecnología, ciencia, I+D y servicios profesionales crecen y ofrecen empleos más productivos comparados con actividades tradicionales.
Potenciar estos ámbitos implica promover la economía del conocimiento y diversificar la estructura productiva hacia actividades más competitivas.
Fortalecimiento del capital humano mediante formación y cualificación
La formación continua y la actualización de habilidades son esenciales para mejorar la empleabilidad en sectores dinámicos y tecnificados.
Planes públicos y privados buscan adaptar competencias a demandas de mercado, facilitando la transición laboral y la inclusión de talento.
Apoyo al emprendimiento, innovación y políticas públicas activas
Fomentar pymes innovadoras y el emprendimiento es clave para generar valor añadido y diversificar la economía española.
Las políticas activas de empleo diseñan estrategias para mejorar la calidad del empleo y facilitar la conexión entre oferta y demanda laboral.
Importancia y estrategias de formación continua para la productividad
La formación continua es clave para mejorar la productividad en España, al actualizar habilidades y aumentar la eficiencia laboral.
Capacitarse constantemente permite a los empleados adaptarse a tecnologías emergentes y procesos más innovadores.
Esta estrategia fortalece la competitividad y fomenta un ambiente de trabajo orientado al crecimiento sostenible y la innovación.
Actualización constante de habilidades y adaptación tecnológica
Mantener habilidades al día es esencial ante la rápida evolución tecnológica presente en sectores productivos y servicios.
La formación continua facilita la adopción efectiva de nuevas herramientas digitales y metodologías que mejoran el desempeño.
Incremento de motivación, retención de talento e innovación
Invertir en capacitación eleva la motivación del personal, generando un entorno laboral comprometido y creativo.
Además, fomenta la retención de talento valioso y promueve la generación de ideas innovadoras para desafíos empresariales.
Gestión eficiente del tiempo y digitalización como palancas de productividad
La gestión eficiente del tiempo, apoyada en el control horario digital, mejora la organización y protege derechos laborales en España.
La digitalización y la inteligencia artificial aumentan la eficiencia operativa, automatizando tareas y apoyando decisiones basadas en datos.
La formación continua en competencias digitales es clave para adaptar empresas y trabajadores a los retos tecnológicos y mejorar la productividad.